La Luna y sus Efectos en tu Energía

la luna y sus efectos en tu energia

Durante mucho tiempo creí que era un mito que la Luna pudiera tener algún tipo de efecto sobre nuestra energía, estado de ánimo o temperamento. Estaba consciente, desde luego, de los efectos físicos que el satélite natural de la Tierra tiene sobre la misma (como las mareas por ejemplo), pero nunca había puesto atención al aspecto «intangible». Hoy en día estoy convencido y en carne propia lo constato. El satélite «mueve» las energías. ¿Por qué sucede esto?

La Luna tiene un efecto sobre el campo electromagnético de la Tierra. Aunque sus efectos en el mismo son muy sutiles, algunas personas pueden ser muy sensibles. El mar contiene agua salada, lo que lo convierte en un magnífico conductor de la electricidad. Los océanos conducen la electricidad porque están hechos de agua salada, y esto genera un campo electromagnético en ellos que reacciona con la Luna. De allí el efecto de las mareas. Los seres vivos también tenemos agua en nuestros cuerpos. Esto también provoca que tengamos un campo magnético que, al igual que el océano, es sensible a los efectos de la Luna, obviamente en una escala mucho menor.

Algunos estudios científicos han determinado que nuestras emociones están ligadas a nuestro campo energético. Si este se mueve o se altera, evidentemente esto se reflejara en nuestro estado anímico. Ya desde la antigüedad, el ser humano había analizado estos efectos del satélite en nuestro comportamiento. El filósofo griego Aristóteles (385-323 a. C.), aseguraba que algunas enfermedades (como la esquizofrenia por ejemplo), estaban asociadas a la Luna. De hecho, la palabra «locura» tiene sus orígenes en el latín «lunaticus», que obviamente, hace referencia a la Luna.

Los efectos emocionales o energéticos que la Luna ejerce sobre nosotros, varían según cada una de sus fases. Aquí algunos ejemplos que los estudiosos del tema han revelado:

LUNA NUEVA

Es la fase lunar cuando el satélite queda oscuro. Muchos lo asocian con un periodo de renovación, depuración o desintoxicación. Muchos asocian esto con un momento de deshacerse de cosas, tanto materiales como espirituales, que venimos arrastrando. Por ello es que muchas personas pueden sentirse presionadas, con un afán de liberar o de «soltar» cuando la Luna atraviesa esta fase.

LUNA CRECIENTE

Es la fase de la Luna cuando esta comienza a visibilizarse en el cielo. Esto es tomado simbólicamente como un periodo de inicio y comienzos de nuevos proyectos. Se dice que en esta fase podemos sentirnos más vigorosos y activos. Según algunas creencias, estos días son ideales para emprender negocios o retos personales y profesionales. Una creencia muy arraigada es la de cortarse el cabello en esta fase, si quieres que este te crezca rápido.

LUNA LLENA

La Luna aparece en el cielo en todo su esplendor. Energeticamente, se considera que es el período más delicado, pues sus efectos en la energía son más intensos. Los cambios de conducta están a la orden del día. Puede haber tendencia a la depresión o el mal humor. De esta etapa deriva el término «lunático». A algunas personas, definitivamente la Luna llena no nos cae nada bien. Manten la calma y medita, por que también se asocia a esta etapa algunos episodios de insomnio.

LUNA MENGUANTE

Es la fase final del ciclo lunar. Es cuando la luna comienza a «desaparecer» del firmamento. Energeticamente, se dice que es un momento ideal para tomar decisiones y reflexionar. Muchos problemas y cargas negativas de la fase anterior, tienden a decaer según la opinión de algunos expertos en el tema. Y de aquí, a tomar energía por que el ciclo vuelve a continuar.

El neurocientífico Mark Filippi, autor del llamado método somático, afirma que existe una conexión entre las fases de la Luna y cuatro neurotransmisores básicos de nuestro cerebro. La primera semana lunar altera la acetilcolina; la segunda semana lunar la serotonina; la tercera semana lunar la dopamina, y la cuarta semana lunar la norepinefrina.

Esto tampoco significa que debemos de sugestionarnos. El ser humano tiene infinidad de métodos efectivos para poder sobrellevar los embate emocionales. La alimentación, el sueño, la meditación, el ejercicio físico. Obviamente factores alternos como el estrés, vicios o un desorden en nuestros hábitos, pueden ponernos más vulnerables a sufrir los efectos que la Luna puede tener sobre nuestra energía. Es totalmente absurdo o injusto culpar a algo tan inalcanzable como la Luna de toda nuestra problemática.

¿Cuantas situaciones que ocurren en nuestro mundo y hasta en nuestro cuerpo, pueden tener su origen en el cosmos o cosas que están fuera de nuestro alcance? Hay mucho que todavía no conocemos. Hay que sincronizarnos con la energía del universo y admiremos la belleza de nuestra Luna, que independientemente de sus presión energética, ha inspirado, emocionado, acompañado y fascinado a tantos y durante tanto tiempo.

LECTURA SUGERIDA:

*Franco Rossomando: «Astromedicina: la influencia de los astros en la salud» (2006) Editorial Kier.

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